Unilever es una compañía de decisiones rápidas, a veces demasiado rápidas.
Por el despacho de consejero delegado de sus oficinas en Londres han pasado ya tres directivos diferentes en los últimos seis años, que serán cuatro a partir del próximo 1 de marzo.
En esta ocasión el elegido es Fernando Fernández, que ha impresionado a la junta directiva durante su último año como director financiero por su "enfoque decidido y orientado a resultados", según ha explicado Ian Meakings, su presidente.
El argentino, con 37 años de experiencia en la compañía, fue promocionado a director financiero por el consejero delegado saliente, Hein Schumacher, y comparte buena parte de su filosofía.
Fernández ya ha dejado caer que se concentrará en las "30 principales marcas" de la compañía, "que representan más del 75% de la facturación del grupo". Estas marcas se anotaron un crecimiento subyacente del 5,3% en el último ejercicio, con avances del 3,8% en volumen.
Un experto en belleza para una empresa menos alimentaria
Además, la experiencia de Fernández como presidente global de Belleza y Bienestar (abril de 2022-enero de 2024) invita al optimismo.
En el ejercicio 2024, esta división ha sido el motor de crecimiento de la compañía con un avance del 5,5%, y muy pronto se convertirá en la principal división en ventas —por delante de Alimentación, que se anotó un magro 1,1%—.
Unilever está haciendo grandes esfuerzos para potenciar sus productos de gama alta en las categorías de no alimentación, lo que a su vez debería ayudar a mejorar sus resultados. El beneficio neto cayó el 11,5% en el último ejercicio.
La misión de Fernández no será fácil. Debe recortar más de 3.000 empleos de oficina en Europa y seguir reduciendo su división de Alimentación al tiempo que completa la salida a Bolsa de su división de Helados. Pero lo más importante: si quiere sobrevivir, deberá ofrecer algo a los accionistas en un plazo de tiempo muy corto.