El 50% de los hogares españoles consume productos caducados con el fin de evitar el desperdicio alimentario, si bien el porcentaje de los que afirman tirar alimentos de forma regular a la basura ha disminuido lentamente al 36% (respecto al 40% en 2016), según el segundo Barómetro sobre Desperdicio Alimentario, difundido este miércoles por la patronal de gran consumo Aecoc, coincidiendo en el tiempo con la recién aprobada Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario.
La responsable de Aecoc Shopperview -la plataforma de Aecoc para el estudio del consumidor-, Marta Munné, ha presentado las conclusiones de este estudio elaborado en septiembre de 2024 a partir de encuestas a un millar de consumidores de entre 18 y 70 años, que advierte de esta creciente y gradual tendencia a reducir el desperdicio en los hogares -el 46% reconoce desperdiciar un poco-, a la vez que ha aumentado el porcentaje de hogares que afirman no desperdiciar nada de comida, pasando del 15% en 2016 al 18% actual, especialmente entre los mayores de 60 años.
No obstante, los consumidores siguen reconociendo fallos en la gestión de los alimentos en casa, ya que el 58% olvida productos en la despensa o nevera hasta que se estropean, el 20% tira comida por considerarla de poco valor o por cocinar en exceso y el 61% reconoce que calcula mal. De ellos, el 81% guarda las sobras en la nevera (aunque al 26% se le estropean), el 29% las utiliza para otros platos y el 38% las congela, según el estudio, que señala que el 31% de los jóvenes tira comida a la basura.
Entre las estrategias en el hogar, además del mencionado consumo de productos aunque estén caducados, el 64% de los españoles opta por congelar antes de que los productos caduquen o se estropeen, el 61% se esfuerza por planificar mejor y el 55% controla para evitar las compras en exceso, aunque el 40% admite que compra más de lo que esperaba en la tienda, en parte influido por las promociones.
Otras medidas destacadas son cocinar las sobras en el 39% de los casos y buscar productos de caducidad lejana en el 38% de los casos, "algo que tampoco ayuda a gestionar los stocks", según Munné, que ha resaltado que la actuación en casa es "mejorable".
Para la responsable de Aecoc Shopperview, "el consumidor se fía de su instinto y entiende bien la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente", por lo que el problema "no está en entender el concepto, sino en lo que se hace después".
Sobre las ofertas de pronta caducidad, el 81% de los hogares considera que son una buena idea para evitar el desperdicio y el 49% cree que ayudan a ahorrar en la compra, si bien a veces pueden fomentar las compras no planificadas.
Otras tendencias
El desperdicio en la restauración también preocupa a la población. El 89% de los consumidores ya pide llevarse la comida sobrante cuando sale a comer fuera, especialmente jóvenes y mujeres, frente al 58% en 2016.
Sin embargo, aún existen barreras, ya que el 24% de los consumidores afirma que no es fácil encontrar restaurantes que lo ofrezcan y el 12% lo considera poco práctico. Las medidas mejor valoradas en hostelería incluyen la posibilidad de que los restaurantes ofrezcan envases para llevarse la comida sobrante (67%), la opción de menús de última hora a precios reducidos (61%) y la posibilidad de elegir menús con distintas cantidades para evitar sobras (44%).
En cuanto a la percepción que los consumidores tienen de la actuación de los distintos establecimientos en este ámbito, nueve de cada diez encuestados consideran que desechan los productos no vendidos, si bien el informe refleja que solo el 32% de los consumidores conoce si su supermercado tiene iniciativas para reducir el desperdicio frente al 60% que no está seguro de ellas. Pese a ello, el interés por estas medidas es alto y el 80% quiere saber más sobre qué hacen las tiendas con los productos no vendidos.
Los consumidores también señalan las estrategias que más valoran para reducir el desperdicio, como los descuentos en productos próximos a caducar (69%) y los recipientes para las sobras en la hostelería (67%), el fomento de la venta a granel (54%) y la posibilidad de ofrecer productos frescos envasados al vacío (59%), así como la organización de los productos en estanterías según el tamaño de las familias (48%). Además, el 62% de los consumidores asegura que elegiría su supermercado en función de las iniciativas que tome contra el desperdicio, demostrando que este factor puede influir en la fidelidad de los clientes.
Entre las propuestas para los fabricantes, el 62% de los españoles prefiere envases en cierres herméticos, el 55% pide información más clara de las fechas de consumo preferente y caducidad, y el 49% se inclina por el uso de excedentes para otras comidas.
Mayoritario respaldo a la ley
A finales de 2024 la mayoría de los españoles no sabía en qué consistía la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, pero el 95% opinaba que era "una buena iniciativa" cuando se le explicaba el contenido y contribuirá a "reducir significativamente" la cantidad de alimentos que se desperdician.
Los ciudadanos creen que esta normativa tendrá un impacto social y medioambiental positivo, ayudando a combatir la pobreza (54%) y reducir el impacto ecológico del desperdicio alimentario (23%).
De igual forma, el informe revela que los consumidores son cada vez más conscientes de su papel en la reducción del desperdicio alimentario. En este sentido, el 63% reconoce que también tiene responsabilidad en el desperdicio que se genera en los supermercados, aunque el 55% cree que la solución debe ser un esfuerzo conjunto entre consumidores, cadenas de distribución, fabricantes y administración.